Llanto
Te vas. Me quedo contemplándote, sentada en el umbral. Ni siquiera te das vuelta para mirarme por última vez. Lloro. Mis lágrimas verdosas caen sobre la vereda. Las escuchas, girás. Pero es demasiado tarde, ya no hay nada para ver. Te arrepentís, me doy cuenta. Corrés hacia lo que yo fui. Intentás hacerme volver, mas no hay remedio. No soy más que lágrimas escurriendo entre las baldosas, reclamadas por el sol de esta primavera.






0 criticaron:
Publicar un comentario en la entrada